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Fray Joseph Nangle pertenece a la Orden de Frailes Menores (OFM) y sirvió como misionero en Bolivia por más de 15 años, fue durante otros 12 co-director de Franciscan Mission Servicey el jueves pasado fue arrestado, junto a otros 70 católicos, por protestar contra la política migratoria del gobierno de Donald Trump. 

Fray Joseph responde ahora a unas preguntas para pazybien.es y deja en evidencia la grave situación en la que viven las personas migrantes debido a las medidas de la administración americana.

Desde el carisma franciscano ¿que le motiva a realizar este tipo de acciones poniendo incluso en riesgo su propia seguridad?

Gracias por esta oportunidad de explicar un poco mas ciertos esfuerzos franciscanos en contra a los muchos crímenes hechos por la Administración Trump, en particular lo que hicimos con un gran grupo de católicos el jueves, 18 del presente. El carisma de San Francisco se presta en nuestro tiempo, sobre todo en los EE.UU., a acciones proféticas frente a los crímenes en contra a la humanidad hechos por nuestro gobierno en esta época. San Francisco dio la pauta en este sentido con su peligroso viaje al Egipto en el tiempo de las cruzadas. No podemos hacer menos ahora.

¿De que forma los franciscanos y franciscanas en Estados Unidos están fomentando la cultura del encuentro y la integración social de las personas migrantes?

En todas partes de nuestro país, sobre todo en los trabajos pastorales, nuestro habito es una luz y esperanza para los hermanos y hermanas de Latinoamérica. Creo que cada hermano y hermana franciscano se da cuenta del papel crucial que jugamos con ellos que están tratando de vivir en paz en nuestro país.

¿Cómo pueden sumarse y colaborar los franciscanos en otros países a vuestras acciones contra las políticas de muerte la administración Trump?

Es una pregunta clave. Necesitamos palabras de aliento, desafío y hasta demanda por parte de los hermanos de otros países para que juguemos cada vez mas claramente nuestra vocación profética dentro del Imperio Americano de hoy.

¿Qué le diría a los católicos en USA y el resto del mundo que apoyan las políticas de Donald Trump?

La colaboración y apoyo al horror trumpista por parte de nuestros hermanos y hermanas cristianos/católicos es una tragedia, un escandalo y algo increíble. Por esto el ejemplo franciscano frente al todo aquello es imprescindible. Es cuestión, creo, de las palabras y acciones de Jesús «Ay de ustedes fariseos».

¿Podemos tener esperanza en que la situación actual se pueda revertir?

Siempre hay esperanza. Políticamente anhelamos un cambio radical con las elecciones del 2020. En términos de nuestra fe, nos consolamos con las palabras de Dios por parte del Profeta Isaías: «Consuelo, Consuelo…. Tu prueba ha terminado. He escuchado el clamor de Mi Pueblo».

¿Tienen pensado repetir acciones como las del Capitolio? ¿Que consecuencias legales puede tener para ustedes?

Creo que lo que hemos hecho en este día 18 de julio buenamente puede – debe – repetirse constantemente sobre todo por parte de los Católicos de los EE.UU. Yo llamaría a mis hermanos frailes, junto con las hermanas franciscanas a formar parte de lo que puede ser un gran movimiento en favor de la justicia para «los pequeños». Me parece que ese movimiento podría impulsar una necesaria renovación y revitalización de la comunidad franciscana en este país.


Fray Joseph destacó también, durante la rueda de prensa del jueves pasado, lo que se define como «pecado nacional original»: A pesar de la gran retórica sobre la libertad y la independencia, la declaración fundadora de nuestro país estuvo plagada de racismo y misoginia. Escrita por varios propietarios de esclavos y excluyendo a las mujeres del derecho a opinar sobre la vida pública del país, el documento contenía un gran insulto a los estadounidenses originales.

En la Declaración de Independencia de 1776 la única referencia a los pueblos originarios americanos era alejar de «nuestras Fronteras, a los despiadados Indios Salvajes y sin dinero, cuya conocida Regla de Lucha es la Destrucción sin distinción de Edad, Sexo ni Condición».

Ahora, más de doscientos años después, habíamos pensado que esos pecados, al menos, habían comenzado a superarse. La esclavitud fue oficialmente abolida; las mujeres recibieron el derecho de votar a principios del siglo XX; y el movimiento de derechos civiles de la década de 1960 abordó las persistentes injusticias hacia los afroamericanos.

Sin embargo, en estos días, Donald Trump nos arrastra de vuelta a esos tiempos oscuros con una combinación de miedo irracional, odio hacia personas que no son como él y pura crueldad.

Lo que es casi peor, son los llamados cristianos que apoyan, aplauden y permiten este descenso a una nueva era oscura en Estados Unidos.Hoy hacemos nuestras las propias palabras del obispo católico de El Paso, Mark Seitz, cuando ve los horrores diarios que tienen lugar entre su ciudad y Ciudad Juárez: «Este gobierno y esta sociedad no están bien. Sufrimos un endurecimiento del corazón que amenaza la vida»